BIENVENIDA:


"No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser siempre niños " Marco Tulio Cicerón.

Este blog nace con la intención de difundir en la red la historía de Sanlúcar de Barrameda. Se pretende que esta página sea una herramienta más para conocer la historía local aportando articulos y noticias relacionadas con la historia y la cultura sobre Sanlúcar y su provincia.
Gracias por vuestra visita.

Publicación electrónica seriada registrada con IBSN (Internet Blog Serial Number)

IBSN: Internet Blog Serial Number 4-4-1453-1789

© Historia de Sanlúcar contemporanea, 2010 Todos los derechos reservados.





viernes, 3 de julio de 2015

3 de Julio de 1898: Cuatro sanluqueños en la batalla de Santiago de Cuba.


Posiblemente casi nadie recuerde la importancia que tuvo aquel 3 de Julio de 1898, pero durante décadas tal día quedó marcado de manera trágica en los calendarios de muchas familias españolas. Aquel domingo 3 de Julio, el gobierno español prefirió anteponer su  perdido prestigio colonial a las vidas de miles de marineros embarcados en obsoletas naves de guerra frente a la moderna flota norteamericana que esperaba fondeada fuera de la bahía de Santiago de Cuba.

Repartidos en dos de las naves españolas  el Crucero acorazado Cristóbal Colón   y el Vizcaya  se encontraban cuatro marineros sanluqueños, Manuel Díaz Daza[1], Francisco Moll Llorente, Sebastián Maestre Guerrero en el primero  y Rafael Hermoso Merino[2] en el Vizcaya; a los cuatro les hubiera gustado estar aquella mañana del 3 de Julio en cualquier  parte, lejos de la batalla que estaba a punto de ocurrir.

Manuel Díaz, Francisco Moll y Sebastián Maestre, habían sido enrolados como marineros de 1º clase  en la tripulación cuando el Cristóbal Colón atracó en Cádiz el 8[3] de Abril de ese mismo año, mientras que Rafael Hermoso,se encontraba enrolado en el Vizcaya  como cabo 1º desde Febrero de 1897, cuando el crucero acorazado se disponía a partir desde Cádiz hacia el puerto británico de Spithead para participar en la revista naval en honor de la reina Victoria de Inglaterra. La marina española, había decido participar en tal evento que debía celebrarse entre los días 12 y 14 de Junio, como gesto de amistad con el gobierno inglés e intentando demostrar que el prestigio de la armada seguía intacto. La armada española había mandando construir a principios de 1890  tres modernos buques como Infanta María Teresa ,El Almirante Oquendo y el Vizcaya,  los tres navíos pertenecían a la llamada 1º clase de cruceros acorazados inspirados en los diseños británicos de la clase Galatea, mientras   que , El Cristóbal Colón  botado en 1896, pertenecía a la serie de acorazados italianos Clase Giuseppe Garibaldi mucho más rápidos, pero de menor blindaje.

Después de participar en los fastos en honor de la reina británica, el Vizcaya  partió hacia el puerto de Nueva York como gesto recíproco de buena voluntad con el gobierno norteamericano que había enviado a su buque el  USS Maine  en visita amistosa a La Habana, a pesar de las tensiones  que mantenían ambos países  por el problema colonial en Cuba.  El buque español llegó el 25 Febrero, cuatro días después de que el Maine sufriera una explosión y se hundiera en el puerto de La Habana. Ante la grave situación que conducía a un conflicto entre los dos países, el gobierno Español ordenó el regreso del Vizcaya al puerto de Santiago de Cuba, donde se reuniría con el resto de la flota española en vista de una más que posible guerra. Curiosamente, un cinematógrafo recogió el momento de la salida del Vizcaya del puerto de Nueva York, siendo de las pocas imágenes que se conservan de la marina española previas a la guerra.Está comenzó oficialmente el 1 de Mayo de 1898 cuando la flota norteamericana atacó a la escuadra española en la bahía de Manila en la hoy llamada batalla de Cavite.

Aquella mañana del 3 de Julio en Santiago de Cuba, la escuadra comandada por el Almirante Cervera, había recibido la orden de romper el bloqueo  que la flota norteamericana había establecido desde el 19 de Mayo sobre la ciudad. Los mandos españoles sabían que enfrentarse a los norteamericanos en el mar era un suicidio, no solo por la potencia de fuego de su artillería y el blindaje de sus buques, sino también por la falta de carbón de los barcos españoles que podían provocar que quedaran a la deriva en medio de la batalla. Sin embargo, el peligro de que las tropas norteamericanas tomaran por asalto la ciudad de La Habana, obligó a la marina a salir en socorro de sus compatriotas.

Los capitanes de la flota española encabezados por el Almirante Pascual Cervera, sabían que no tenían ninguna posibilidad, pero al no poder negarse a obedecer la orden decidieron intentar salvar el mayor número de vidas  de su tripulación navegando pegados a la costa.  Fuera de la bahía de Santiago de Cuba los esperaban la flota norteamericana formada por 7 buques acorazados.

 Despuntando el alba de aquel 3 de Julio, el primero en  salir del puerto de Santiago de Cuba fue el Infanta María Teresa[4] dirigido por el propio almirante Cervera, cuya misión era atraer el fuego de la flota enemiga para facilitar la salida de los otros buques. El Infanta María Teresa dirigió todo el fuego de su artillería hacia el acorazado estadounidense Brooklyn ala vez que ponía rumbo a su objetivo con intención de abordarlo, pero el duro castigo de la artillería enemiga provocaron que apenas una hora después  el buque insignia del almirante  viera reducida la potencia de su máquinas convirtiéndolo en un blanco fácil. Ante esta situación, Cervera ordenó la evacuación de la nave para salvar el mayor número de sus hombres, estos al no tener botes de salvamento, tuvieron que nadar los 200 metros que los separaban de la costa .

Contemplando el estéril sacrificio, el siguiente en salir fue el Vizcaya al mando del capitán Antonio Eulate y Ferry que nada más de abandonar el puerto puso rumbo hacia la costa para conseguir  embarrancar y salvar el mayor número de vidas.  Alrededor de las 11 de la mañana quedó varado a 15 millas al oeste de Santiago, después de sufrir el castigo de la flota yanqui que provocaron numerosos incendios por los impactos  de la artillería. De los 497 tripulantes consiguieron salvarse 300 entre los que se encontraba el sanluqueño Rafael Hermoso que junto con otros muchos lograron llegar a nado a la playa más cercana.

El Cristóbal Colón siendo el más rápido de los buques de la flota española, fue el único que tuvo alguna posibilidad de escapar, ya que al no tener montada parte de los grandes cañones  le permitía ganar velocidad frente a sus enemigos. Sin embargo la escases de combustible de calidad provocaron que perdiera velocidad y quedara incapacitado para huir. Ante esto, el capitán Díaz Moreu ordenó abandonar la nave ,  para después ordenar abrir las exclusas y hundirlo después de salvar a la mayoría de la tripulación, entre  los que estaban los cuatro marinos de Sanlúcar. El Cristóbal Colón, solo sufrió una baja de los 543 de sus tripulantes, siendo la nave española que  sufrió menos pérdidas.

Viendo lo inútil de enfrentarse a la marina norteamericana, el resto de la flota encabezada ahora por el Almirante Oquendo, salieron de la bahía para intentar causar el mayor daño posible, terminando por  encallar a merced del fuego enemigo. Finalmente, el balance de pérdidas para la flota española fue de 371 muertos frente a un fallecido en la parte norteamericana. Finalizada la batalla unos 1600 españoles cayeron prisioneros de los norteamericanos siendo recluidos en campos de prisioneros en territorio estadounidense, hasta que en 1902 España firmó el acuerdo de París entregando la soberanía de Cuba y Filipinas.

Aquellos cuatro sanluqueños lograron regresar a la península, de entre todos ellos solo conozco lo que el destino le guardó a Rafael Hermoso, mi bisabuelo, que ejerció hasta su fallecimiento el 8 de Marzo de 1930 el cargo de practico de la barra del Guadalquivir. De esta historia nunca tuve constancia hasta que hace unos años encontré su nombre y el de los otros cuatro en una relación de supervivientes de la flota española en la batalla de Santiago de Cuba, espero que algún día pueda arrojar un poco de más luz sobre su vidas, pero por ahora, valga este humilde rescate de sus nombres.

 J.M. Hermoso.

Bibliografía:
-Hemeroteca nacional de prensa histórica.
-Barroso Mendoza, Juan Luis,” Cervera y la batalla de Santiago de Cuba” http://www.revistapuertadelsol.com/revistapuertadelsol/revistas/numero11/cinco/cinco.php
-  Diario de Cádiz .27 de Marzo de 2005.
- Lista de tripulantes de los navios españoles en la Batalla de Santiago de Cuba. .http://foro.todoavante.es/viewtopic.php?f=75&t=1535

 -Villares, Ramón y Moreno Luzón Javier, Historia de España (Vol.7) Restauración y dictadura. Ed. Crítica. Crítica 2009.




[1] Diario de Cádiz .27 de Marzo de 2005.
[2] Lista de tripulantes de los navios españoles en la Batalla de Santiago de Cuba. .http://foro.todoavante.es/viewtopic.php?f=75&t=1535
[3] La correspondencia de España. 15 de Mayo de 1897
[4] Barroso Mendoza, Juan Luis,” Cervera y la batalla de Santiago de Cuba” http://www.revistapuertadelsol.com/revistapuertadelsol/revistas/numero11/cinco/cinco.php

1 comentario:

  1. Se sabe porque nuestros barcos eran de madera y los de los americanos estaban blindados?

    ResponderEliminar