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sábado, 25 de enero de 2020

UN "TOPO" EN LA SANLÚCAR DE LA GUERRA CIVIL. EL CASO DE MANUEL UREÑA (1936-1939)

 A raíz de la película dirigida por Jon Garaño La trinchera infinita, el terrible padecimiento de las personas ocultas durante la guerra civil y que fueron denominados «topos», ha saltado nuevamente a la luz. Muchos de estos represaliado por la dictadura fueron dados por muertos para el común de la sociedad, o en el peor de los casos delatados por algún vecino.

Fruto de nuestro trabajo sobre la guerra civil en Sanlúcar, el cual venimos desarrollando desde hace dos años y que se presentó el pasado mes de julio en la Universidad de Cádiz[1], traemos a colación la historia de Manuel Ureña Cabrera. Un destacado anarquista que fue perseguido por las autoridades fascistas y tuvo que permanecer oculto en su casa hasta su detención.

El comienzo de la represión franquista en Sanlúcar ( Julio 1936)

Sanlúcar de Barrameda, ciudad marinera y agrícola, fue uno de los puntos, más calientes del movimiento anarquista de la provincia, siendo históricamente enclave de las ideas libertarias desde mediados del siglo XIX. Véase como ejemplo el movimiento cantonal o sindical ya establecido. En sus calles, en sus campos y en sus centros de trabajo, la C.N.T. formaba el núcleo activo y corporativo en todos y cada uno de ellos, llegando a tener en diversos sindicatos asociados más de mil afiliados. De entre esa masa social, encontramos nombres y personalidades de diversa índole, trabajadores de clase y luchadores incansables aferrados a la idea de la emancipación de la clase trabajadora. Una clase obrera pisoteada y explotada por los núcleos burgueses que se establecieron en esta Andalucia, bajo el calor de la agricultura, la ganadería y la bodega, que florecieron al calor de las diversas desamortizaciones realizadas en el siglo XIX.

 Sabemos que tras la noticia de la insurrección del ejercito el 18 de Julio de 1936, el ayuntamiento socialista de Bienvenido Chamorro, se decidió a adoptar las primeras medidas de defensa[2] contra la sublevación. De esta forma, los miembros de la C.N.T armados con escopetas, asaltaron diversos establecimientos como El Sport, la ferretería El candado y el monte de Piedad sustrayendo tanto las armas como las municiones[3]. Así como describe Manuel Barbadillo, un grupo de anarquistas se dispuso a cortar las carreteras de entrada a la población. Aún con estos preparativos, al día siguiente con los primeros indicios de la llegada de los camiones de los regulares[4] enviados desde Jerez por el comandante Salvador Arizón[5], los anarquistas locales huyeron presa del terror que infundían los famosos moros. De esta forma, el día 19 un primer destacamento de soldados rebeldes tomó el ayuntamiento proclamando al militar Antonio de León y Manjón comandante militar de la ciudad.

Con la ciudad tomada por las tropas rebeldes, el día 21, animados por el Cabo de carabineros José Canalejos acompañado por Manuel Rodríguez González apodado Santero mayor[6] junto con su hermano Rafael y José Riscart Brun[7] se decidieron a hacer frente a los Regulares. Teniendo noticias del resurgir de la revuelta, los guardias civiles y los carabineros se enfrentaron a Canalejos y a su grupo que se  refugiaron en una casa de la calle Barrameda. Los anarquistas y el militar viendo que no tenía escapatoria, huyeron por los campos de la zona.[8]

Así otro grupo de anarquistas, animados por la acción de Canalejos, decidieron volver a hacer frente a los golpistas, enfrentándose a estos en la calle Ganado. Ante la noticia de una nueva insurrección un destacamento de soldados indígenas fue tiroteados desde la azotea de una vivienda de la dicha calle, a lo que los rebeldes respondieron entrando en una de las casas y asesinando a tres miembros de una familia que no tenían nada que ver con los internacionalistas[9].

Después de esta matanza, el terror se extendió por toda la ciudad provocando la huida de gran parte de la población que buscaron refugio tanto en los campos colindantes como en el coto de Doñana.

La huida de Manuel Ureña.

Entre los huidos aquellos días estaba Manuel Ureña Cabrera,[10] persona culta, de calado intelectual e influyente entre los miembros del anarquismo local. Valga como ejemplo, las propias palabras del Comandante militar de la plaza Antonio López, tras el encarcelamiento de Ureña en el castillo de Santiago: « Se dedica a leer la prensa permitida a los demás reclusos de los cuales, los primeros que tienen antecedentes políticos, dedican una especie de referente atención al primero, lo que corrobora la indudable influencia que siempre ha ejercido sobre ellos[11]»

Su conciencia de clase trabajadora y sus ideas ácratas, le convirtieron en vehículo trasmisor de los principios internacionalistas asociados a la acción directa y la solidaridad obrera. Ureña  comenzó   siendo vicepresidente exterior de la Sociedad de Trabajadores del campo La Sembradora que con más de 1.550 afiliadosentre el 2 de diciembre y el 30de mismo mes de 1932, siendo a partir de esa fecha secretario 2º hasta el 17 de enero de 1936, donde desarrolló también funciones de delegado de trabajo destacando por ser un activo propagandista[12].

Ureña sabia que tras años de lucha en el campo y en la calle, de huelgas y mítines, ahora con una derecha fortalecida tras el golpe militar, su nombre estaría en la lista de los más buscados por los fascistas. Así que al anarquista no le quedó más remedio que huir a la campiña para ocultarse durante algún tiempo. Conocedor del campo y sus entresijos, supo sobrevivir escondido durante algunos meses.

Tras un tiempo en condiciones sumamente difíciles, decidió regresar en diciembre de 1936 a su vivienda en la calle Santa Brígida nº 11 . Esta era la común casa de vecinos donde vivía con sus padres. El momento de regreso no fue al azar, pues siguiendo la cronología de la represión en Sanlúcar en ese año de 1936, escogió el mes donde la represión más virulenta de los meses de agosto y septiembre ya había pasado. La brutal represión arrojó un saldo de asesinatos de los principales miembros políticos y sindicales del Frente popular local.

Sabemos por la documentación, que con anterioridad al golpe militar el anarquista se encontraba como casero en la finca «Callejuela», propiedad del hacendado vecino Manuel Lagares Amate. Dicho empresario bodeguero, era dueño del Hotel Lagares, siendo uno de los más destacados contribuyentes del sector vitivinícola a finales de la década de los 20[13].  Dicho empresario, solía manifestar sus quejas a las autoridades por las molestias que le ocasionaba su empleado Manuel Ureña con sus exigencias laborales[14].

Con Ureña desaparecido, la maquinaria de extorsión y persecución de Falange española se puso en marcha intentando dar con el fugado. Encontraron un primer informador en la persona de Antonio Lagares, el cual declaró a las autoridades de Sanlúcar que sospechaba que el prófugo podía haberse ocultado en la misma finca propiedad de su hermano Manuel. A pesar de esto y tras los diversos registros llevados a cabo por patrullas de falangistas al mando del jefe de centuria José Ruiz de Somavia[15], nunca llegaron a dar con el fugitivo. Añadiendo también el informante lo siguiente: « Es persona muy adicta a la C.N.T y gran propagador del comunismo libertario, pasado entre los obreros por instruido y culto, toman parte de las reuniones del gremio en las que siempre destacó por su tendencia izquierdista »

Una de las pruebas que avala la declaración del Sr. Lagares, es la dificultad que tuvieron en su momento para desalojar a los padres de Ureña de la casa, tanto así, que tuvieron que arrendarla para lograrlo. Esto no da que pensar que pudo esconderse en dicha finca en algún momento. Podemos imaginar la situación angustiosa de la familia Ureña, temiendo siempre que descubrieran el paradero de Manuel, a lo que se unió la muerte del padre de este en enero de 1938[16].

Con estas acusaciones y en medio de una depuración sistemática de cualquier sujeto con antecedentes de simpatizar con la causa roja, , la búsqueda y localización de Ureña se convirtió en una carrera a contrarreloj,; una carrera que llegaría a su final el día 19 de mayo de 1939, cuando un chivatazo a los guardias municipales Juan López y Antonio rodríguez, informó que el anarquista se encontraba oculto en su casa de la calle Santa Brígida desde diciembre de 1936.

Aquella mañana de mayo, con la guerra a punto de acabar y el gobierno republicano tocado y hundido, los guardias se personaron en la finca nombrada y tras un exhaustivo  registro dan con el prófugo. Manuel, consternado, simplemente cuenta lo sucedido,, a sabiendas que poco o nada puede hacerse ya. Las pesquisas de como el cenetista pudo volver a su casa a finales de 1936 y ocultarse casi tres años sin que nadie lo viera- o eso pensamos- es una incógnita aún por descifrar. Los guardias tomaron declaración tanto a Manuel como a dos vecinas del inmueble, Visitación González Claro de 60 años y a su hija Magdalena de 36 años. Estas manifestaron que ignoraban totalmente que Manuel Ureña había estado escondido allí.

Estas situaciones lejos de ser extrañas, eran la tónica dominante en esos años de miedo y represión. Vecinos que huyen de la persecución que establecieron los vencedores, vecinos que regresan por no tener a donde ir. Vecinos que hablan, unos que ayudan, otros que callan.  Ureña sale de su domicilio vigilado estrechamente por las fuerzas del orden; detrás queda su casa y sus recuerdos, estos se agolpan y arañan en lo más profundo; había sido una aventura peligrosa.

Manuel pasa el umbral del Castillo de Santiago, usado aún en esas fechas como Depósito municipal carcelario a las 18:00 horas[17].- Según el libro de registro de  la prisión del castillo a las 15:00 horas- Uno de los guardias allí postrados, bajo una inmensa nube de espeso tabaco teclea su ficha policía en una desdentada máquina de escribir, mientras los demás guardias y miembros de Falange depositan lo requisado en el registro domiciliario. Un numero suelto del periódico satírico y anticlerical La Traca[18],  su carnet de la desaparecida Sociedad de viticultores, un carnet electoral y unas cartas dirigidas al delegado de la C.N.T. de Cádiz. Curiosamente, dichos documentos tras pasar por la Delegación de Orden Público de la comandancia militar de la Plaza y luego remitidas al Gobierno militar de Cádiz, desaparecieron misteriosamente.

El 22 de mayo de 1939, unos días después de su ingreso en la cárcel del castillo, se origina el parte a al Comandancia Militar, poniendo a disposición el detenido con todo lo requisado en su casa como pruebas de su vinculación al movimiento libertario. EL 5 de junio de 1939, el Juzgado Militar hace constar en el procedimiento abierto a Ureña algunas de las razones por la que se le juzga como: No haberse presentado a la Comandancia militar cuando se ordenó su localización, por auxilio a la rebelión, su ocultación para eludir su responsabilidad en la preparación, organización y desarrollo del Frente Popular, o para resguardarse su analogía con otros en espera de que prosperasen sus ideales anarquistas. Todo esto sin olvidar su tenencia a sociedades obreras y su vinculación con las mismas.

El 10 de Julio del citado año, el Juez Militar Celedonio del Prado[19], recibe todos sus antecedentes y comienza su procedimiento, un procedimiento que temina con Manuel Ureña en el campo de concentración del Cortijo de Vicos en Jerez de la Frontera el 3 de agosto de 1940, después de haber estado encerrado en el castillo de Santiago casi un año completo.

Podemos pensar que Manuel salvó su vida gracias a esos años en que estuvo escondido, si hubiese caído en 1936 en manos de los fascistas, posiblemente hubiese terminado delante de un pelotón de fusilamiento, como más de un centenar de compañeros suyos.

Esta historia forma parte de nuestro trabajo de investigación sobre la Guerra civil en Sanlúcar y la posterior represión. Dicho estudio, que verá a la luz en breve espacio de tiempo, tras largos años de trabajo, saca a la luz nombres, apellidos, historias y circunstancias que jamás, decimos, jamás, deben ser olvidadas.

Rafael Montaño García.

José Mª Hermoso Rivero.

 



[1] Un avance de este trabajo se presentó en los cursos de verano de la UCA “La guerra ha terminado. Nuevos enfoques y estudios 80 años después (1939-2019)” con la conferencia “El castillo de Santiago de Sanlúcar. Nuevas aportaciones documentales sobre la represión franquista en la provincia de Cádiz”. Viernes 5 julio 2019. https://celama.uca.es/70cvc/seminarios/b11

 

[2] BARBADILLO RODRIGUEZ , Manuel. Excidio . Edita Antonio Pedro Barbadillo Romero. Santo Domingo industrias graficas. Sanlúcar 2002. Pág.9

 [3] Dicho suceso aparece recogido por las autoridades franquistas en numerosos expedientes sobre los supuestos participantes en esto actos. ( A.M.S.B ) Expedientes de conducta ( 1939- 1940)  Sig. 4220.

[4] BARBADILLO RODRIGUEZ , Manuel. Excidio..Pág. 11 

[5] PRESTON, Paul. El holocausto español . Ed. Debate. Madrid. 2011 Pág. 250 

[6] (A.M.S.B ) Expedientes de conducta ( 1939- 1940)  Sig. 4220. 

[7] (A.M.S.B.)  Informes de Conducta emitidos por el Ayuntamiento al Gobierno Civil. (1937- 1939) Sig. 2993 

[8] GUTIÉRREZ MOLINA, José Luis. La justicia del terror. Ed. Mayi. Cádiz 2014. Pág. 52.

[9] TALLAFIGO GÓMEZ, Macarena. “Los fusilamientos de ganado” http://www.guerracivil1936.galeon.com/diario08.htm

 [10] Según la ficha policial de Manuel Ureña Cabrera conservada en el Archivo Municipal de Sanlúcar, legajo que tenemos transcrito en su totalidad, tenía 42 años, era hijo de José y María, de oficio campo, con domicilio en calle Santa Brígida nº 11. (A.M.S.B) Informes de Conducta emitidos por el Ayuntamiento al Gobierno Civil. (1937- 1939) Sig. 5239.

[11] [11] (A.M.S.B) Informes de Conducta emitidos por el Ayuntamiento al Gobierno Civil. (1937- 1939) Sig. 5239. 

[12] (A.M.S.B) Informes de Conducta emitidos por el Ayuntamiento al Gobierno Civil. (1937- 1939) Sig. 5239.  

[13] Lagares estaba inserto en el registro de la propiedad con una contribución de 3.094 pesetas. VIEJO FERNÁNDEZ, Jose Antonio. La Segunda República en Sanlúcar de Barrameda.  Ed. A.S.E.H.A. 2011. Pág. 59

[14] (A.M.S.B) Informes de Conducta emitidos por el Ayuntamiento… 

[15]  El jefe de centuria de Falange española en Sanlúcar, estuvo preso en el castillo de Santiago en varias ocasiones por el gobierno republicano acusado de incentivar el terrorismo  callejero buscando la represión de la izquierda. Entró el 19 de abril de 1936 a las 24:00 horas , saliendo ese mismo día a las 7:00 horas para la prisión provincia de EL Puerto de Santa María. Volvería a entrar en prisión el 18 de mayo de 1936 por orden del Juez de instrucción, para salir el 19 de Mayo de 1936 por orden del Gobernador Civil. ( A.M.S.B) Libro de registro del depósito municipal de Sanlúcar. Sig. 8395/1  Era además miembro de la Junta directiva de Falange española en Sanlúcar junto con José García Muñoz, Jerónimo de Angulo Otaolaurruchi, Enrique Fernández Pérez, Tomás Barbadillo Delgado, Manuel Casado Ávila y Pedro Gutiérrez Ambrosy.   VIEJO FERNÁNDEZ, Jose Antonio. La Segunda República en Sanlúcar de Barrameda.  Ed. A.S.E.H.A. 2011. Pág 56. 

[16] José Ureña  Jose Ureña  González,  falleció el  8 enero de 1938  con 82 años .La muerte se produjo en su  domicilio en Santa Brígida a consecuencia de una hemorragia cerebral.  Estaba casado con Mercedes Cabrera Cotán, dejando por hijos a Manuel y María.  La inscripción en el registro civil fue realizada por la esposa de este.  Archivo del Registro civil de Sanlúcar de Barrameda. (A.R.C. S.) Libro 146. Defunciones.  fol. 69. Nº 17. 

[17] Entró en la cárcel del castillo de Santiago el 22 de Mayo de 1939 a las 15:00 horas, saliendo el 11 de mayo de 1940 a las 11:00 horas con destino a Jerez de la Frontera. Vuelve a ingresar ejnprisión el 21 de julio de 1940 por orden del juzgado ejecutor de sentencias de Cádiz para salir nuevamente al campo de concentración del cortijo de Vicos en Jerez de la Frontera el 3 de agosto de 1940 a las 12:00 horas ( (A.M.S.B) Libro de registro del depósito municipal de Sanlúcar. Sig. 8395/1  

[18] Revista satírica y anticlerical fundada en 1884 en Valencia por Miguel Vicent Carceller. En su tercera etapa en plena guerra civil y con la entrada de los nacionales en Valencia, su director Carceller, fue fusilado al igual que sus dibujantes y colaboradores como Carlos Gómez Carrera alias “Bluff” y José María Carnicero.

[19] (A.M.S.B.) Expedientes de conducta ( 1939-1940) Sig. 4220

sábado, 5 de enero de 2019

La Hermandad del Dulce nombre de Jesús. Una corporación extinta de la Sanlúcar del Barroco.

 


La historia nos demuestra que en muchas ocasiones la creación de cofradías y hermandades depende en gran medida de las circunstancias sociales y económicas de cada momento. De esta forma cuando analizamos la historia religiosa de la ciudad de Sanlúcar, nos encontramos que desde el S. XVI fueron  numerosas las cofradías que se nombran en los documentos. Generalmente, la mayoría de estas, como era costumbre en el antiguo régimen, estaban relacionadas con los gremios o vulgos del municipio. De esta forma, la pérdida de protagonismo de estos ya a mediados del S. XIX condujo a que muchas corporaciones cesaran en su actividad terminando por desaparecer.

Un ejemplo de esto, lo encontramos en la obra del  historiador dieciochesco Juan Pedro Velázquez Gaztelu. Cuando este rastraba la abúndate documentación del Archivo Municipal de la ciudad y de la Casa de Medina Sidonia encontraba numerosas menciones a cofradías que bien habían desapareció o estaban en su tiempo en un lento declive.

Una de estas corporaciones, y de la cual conservamos la imagen de su titular, es la cofradía del Dulce nombre de Jesús  de la cual encontramos los primeros datos[1]  en 1573. En ese año encontramos un acta capitular donde  por primera vez se nombra como cofradía del nombre de Jesús , la cual  poseía algunas casas y capilla propia en la esquina de la calle de las cruces con la calle Ancha,  fruto  de  la donación de Bartolomé de Guisa,[2] hermano difunto de la cofradía.  El titulo  de la hermandad hacía referencia a la  lucha contra la blasfemia[3], por lo que se crearon diversas congregaciones con ese título  en el arzobispado hispalense en la segunda mitad del S.XVI.

Parece que la construcción de la iglesia del convento dominico animó a la cofradía a trasladarse a dicho templo, abandonando su primigenia capilla[4].  Así en 1581 como recoge el historiador Narciso Climent en los documentos del Archivo Diocesano de Jerez,   Juana Gutiérrez Brochero, fundaría una capellania en el convento que mantendría su actividad hasta 1835[5].   Sin embargo, ya establecida la hermandad en Santo Domingo, en 1616 mantuvieron un pleito con los frailes por la compra  de la mencionada capilla y sus derechos[6].  

Parece que la corporación  mantuvo su actividad durante el S. XVII, así en 1702[7]  se documenta como la hermandad se vio afectada por el pleito que mantuvo el clero secular de la ciudad con los frailes de santo Domingo. Este litigio tenía como origen el privilegio de los beneficiados de la villa para realizar la procesión con el Santísimo sacramento, por lo que los sacerdotes se oponían a que los dominicos realizaran el itinerario junto a la custodia y que transcuarriera por la plaza de la Ribera que pertenecía a la jurisdicción de la parroquia mayor.  Además, la procesión organizada desde el convento, estaba acompañada por los hermanos del Dulce nombre junto las otras cofradías  residentes en la iglesia dominicana,  la de la Virgen del Rosario y la de San Jacinto.   


A parte de las menciones que se hacen de la cofradía en los diferentes pleitos, la mejor descripción sobre su patrimonio e ubicación la encontramos en la obra de Velázquez Gazteluz alrededor de 1750. Según el ínclito historiador, la hermandad del Dulce nombre de Jesús ocupaba la capilla del lateral derecho del presbiterio, siendo su imagen titular la escultura de un niño Jesús triunfante. El propio historiador nos aclara, que ya a mediados del S. XVIII la corporación había decaído bastante, lo que había dado lugar a que el gremio de los panaderos la acogiera como propia organizando una procesión con el titular vestido de nazareno[8].

Así, ya a principios del S. XIX  podemos suponer que la actividad de la cofradía del Dulce nombre había cesado. La desamortización del convento y el hecho de que su titular permaneciera en la iglesia de Santo Domingo nos pueden confirmar que esta había desaparecido unas décadas antes al menos. En la actualidad podemos admirar la imagen del niño Jesús triunfante titular de la cofradía   que nos hace plantearnos  sobre si la creación o desaparición de algunas de nuestras hermandades es solo un proceso natural fruto del devenir de cada época.

José Mª Hermoso Rivero.

Historiador.

 



[1] ARCHIVO MUNICIPAL DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA. (  AMSB) Libro 5  Actas capitulares de (1563-1574) fol.246 rº

[2] VELAZQUEZ GAZTELU, Juan Pedro. Fundaciones de todas las iglesias conventos y ermitas de la muynoble ciudad de Sanlúcar de Barrameda.  Ed. ASEHA.  Imprime. Santa Teresa Industrias gráfica. Pág. 266. Dicha acta aparece transcrita por el propio autor en el capítulo dedicado a los monjes de la orden de San Agustín.

[3] CLIMENT BUZÓN, Narciso. Historia social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Vol. .II  Ed. ASEHA. Santa Teresa industrias gráficas. Sanlúcar 2007. Pág  60.

[4] VELAZQUEZ GAZTELU, Juan Pedro. Fundaciones de todas las iglesias conventos..Pág. 213

[5] CLIMENT BUZÓN, Narciso. Historia social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Vol. .V   Ed. ASEHA. Santa Teresa industrias gráficas. Sanlúcar 2011. Pág. 227.

[6] CLIMENT BUZÓN, Narciso. Historia social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Vol. .II…Pág.315.

[7] CLIMENT BUZÓN, Narciso. Historia social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Vol. .III…Pág.563

 

[8] VELAZQUEZ GAZTELU, Juan Pedro. Fundaciones de todas las iglesias conventos.. Pág 213

domingo, 23 de diciembre de 2018

Las primeras escuelas de adultos de Sanlúcar. Un proyecto visionario del Círculo liberal. (1868-1873)

 


Actualmente el Círculo de artesanos de Sanlúcar es sin duda una de las instituciones más importantes a nivel cultural de la ciudad. En su dilatada historia surgida a mediados del siglo XIX  ha abanderado proyectos novedosos para el desarrollo económico de Sanlúcar. En este breve artículo, daremos a conocer uno de las iniciativas más importantes que desarrolló la institución primigenia a la actual, como fue la creación de la primera escuela de adultos junto con la primera biblioteca pública surgidas en 1868.[1]

 EL origen del actual Círculo de artesanos lo encontramos en el denominado Círculo liberal  que había sido fundado tras la toma del poder por parte del partido progresista durante la revolución de Septiembre de 1868. Dicho acontecimiento, supuso en la ciudad que se instaurara un ayuntamiento integrado en su mayor parte por los liberales liderados por Eduardo Hidalgo Verjano, (progresista)  Domingo Pérez Marín (republicano) y con Eduardo Gutiérrez por el grupo demócrata.

 De esta forma, sabemos que el Círculo liberal nacería dentro del denominado casino, que era el lugar de reunión de los liberales de la ciudad. Será el 23 de Octubre de 1868 cuando en la sesión capitular, dos destacados progresistas como Francisco Javier Matheu y Gerónimo Angulo manifestaron su intención de crear esta institución:

D. Francisco Javier Matheu, Don Gerónimo Angulo y otros, presentan las bases del Casino, denominado Círculo liberal. Con el objeto de difundir la instrucción entre las clases trabajadoras, y estrechar los lazos de amistad que deben ecsistir entre los amantes de la libertad y del progreso. El ayuntamiento  escucha con satisfación su lectura aprobando con entusiasmo un pensamiento tan beneficioso para la población[2].

Según Climent Buzón, la primera sede del círculo Liberal estuvo en la calle Bolsa en la conocida como” casa de los minutos” esquina con la calle Mar. El propio autor aclara que ya en 1849  se había fundado el casino en las antiguas dependencias del convento de Santo Domingo para trasladarse un año después[3].  La parte baja del edificio se dedicaría a la escuela mientras que el piso superior estaba reservado al ocio[4].Sin embargo, como ocurre con todos los proyectos que tienen un origen filantrópico, los intereses políticos y desavenencias personales terminaron por empañarlo conduciéndolo al fracaso.

  La instrucción pública en el siglo XIX. La Fundación Francisco de Paula Rodríguez.

A lo largo del siglo XIX aparecieron en Sanlúcar diversas instituciones preocupadas en mayor o menor medida de la instrucción pública de las clases populares. Los primeros antecedentes de escuelas para las clases menesterosas lo encontramos en el proyecto de escuelas patrióticas  que tenía en su haber la Sociedad económica de amigos del país de Sanlúcar[5] y que pretendía instruir a las mujeres más pobres para alejarlas de la prostitución o la mendicidad. De igual forma, tenemos que diferenciar entre las escuelas para párvulos, gestionadas por la Iglesia y que funcionaban regularmente en la ciudad[6] como es el caso de las “escuelas reales”.

Sin embargo, el gran proyecto educativo para la ciudad llegaría en las primeras décadas del siglo XIX  con la ambiciosa idea de fundar un instituto de segunda enseñanza con los bienes otorgados por  Francisco de Paula Rodríguez. Este, mecenas  y filántropo había fallecido en 1811[7],  mientras que su esposa, Joaquina Sánchez, que fue extorsionada por los franceses durante la ocupación,[8] encontraría la muerte en 1822. El matrimonio había dejado una serie de cuantiosas propiedades para que se construyera un colegio dedicado a las clases menesterosas.  Como explica de manera pormenorizada  Narciso Climent, el arzobispado de Sevilla se erigió ante las autoridades de la nación como albaceas de los bienes, creando una fundación presidida por el cura párroco de la ciudad. Aún así, cuando en 1836 el jefe político de la provincia visitó la ciudad y tuvo noticias de la creación del seminario con los fondos de Francisco de Paula Rodríguez, denunció el mal uso que se había hecho de estos, ya que la intención del donante era dedicarlos a una escuela y no a una institución eclesiástica.

 

De esta forma, la controversia por la  tergiversación de la voluntad del testador sería uno de los temas candentes durante  gran parte del periodo isabelino. Esto será reivindicado por  los partidos progresistas y sobre todo  por el grupo demócrata-republicano,  que demandaron la recuperación de estos bienes para la mejora de la educación. Con este clima de anticlericalismo, en enero de 1868 se fundaría en el antiguo seminario[9] situado en el  convento de San Francisco,  un instituto de Segunda enseñanza, pero dirigido por los padres escolapios[10].

Asegura “El comercio de Cádiz” que á consecuencia de las vivas gestiones que ha hecho el Sr. Ferrer, diputado á Cortes por dicha provincia, está resuelto favorablemente por el gobierno el expediente de cesión del convento de San Francisco de Sanlúcar de Barrameda, á los patronos de la fundación Rodríguez, para el establecimiento de un colegio de segunda enseñanza, bajo la dirección de los padres Escolapios. 

 Esto indignó a los líderes de los partidos liberales como Eduardo Hidalgo Verjano presidente del partido progresista, o su homónimo demócrata Miguel Herrera de la Cámara.[11] Ambos pretendían que la institución estuviera desvinculada de la iglesia. No Será hasta Septiembre de 1868, cuando progresistas y demócratas tomen el poder en la ciudad  e intenten crear el ansiado proyecto del instituto de Segunda enseñanza con los bienes de la Fundación[12].

 El primer escollo que se encontraran, serán los propios padres escolapios, a los cuales varios anónimos acusaron de conspiradores contra la revolución septembrina, algo que los propios miembros de la junta desoyeron por estar infundado. De esta forma, el líder demócrata José Benítez[13], deseaba expulsar tanto a los escolapios como a congregaciones como  a la Hermandad de San Vicente de Paúl.  El carácter anticlerical de los demócratas locales, llegó a tal  extremo de pedir la retirada de todas las imágenes religiosas  de las calles[14] y prohibir los toques de dobles en los entierros.

 La creación de las  primeras escuelas de adultos y la biblioteca pública.

Barricadas de la Cantonal en 1873. (J.M.Hermoso)
 Con el triunfo de la revolución en Octubre de 1868, los miembros de la Junta revolucionaria  sanluqueña comenzaron a ver que no sería tan fácil llevar a cabo todos los proyectos que pretendía. Así, convertir al seminario de San Francisco Javier en un colegio de segunda enseñanza tendría que esperar. Sin embargo, los demócratas más identificados con el movimiento obrero y algunos progresistas, no se quedaron con las manos cruzadas y presentaron una ambiciosa idea para la creación de las primeras escuelas de adultos junto con una biblioteca pública.

De esta forma nos adentramos en un problema social que preocupaba especialmente a los republicanos y demócratas de Sanlúcar, la instrucción de la clase jornalera. Nada más constituirse el nuevo ayuntamiento a finales de Octubre de 1868, Francisco Javier Matheu comunicó que el casino se convertiría en un círculo liberal.  Un mes después, el presidente, explicó que  se estaba pretendiendo la creación de una escuela de adultos financiada por la propia institución, solicitando al Ayuntamiento la sesión de  un local[15]. En contra partida, el círculo liberal se comprometía a costear libros, papel y todo el material necesario así como pagar el sueldo al profesorado. Dicha escuela estaría abierta a todos los alumnos que permitiera las instalaciones, dando prioridad a los miembros del propio círculo o a sus hijos. De igual forma, se solicitó al cabildo los medios para una creación de una biblioteca de la cual se haría cargo la propia institución buscando un bibliotecario. Ante lo ambicioso de ambos propuestas el cabildo acordó dotar con una subvención de 4.632 reales.

Sin embargo, como era de esperar, al haberse presentado el proyecto de creación por un miembro del partido progresista, esto despertó el celo por parte de los líderes de los otros partidos. Así Miguel Herrera, solicitó al cabildo que se le retirara la subvención a Matheu por no cumplir con la verdad y justicia del proyecto[16]. Esto podríamos entenderlo como un intento de evitar la influencia del progresismo dentro de las clases obreras, donde los demócratas tenían sus seguidores.  En esa misma línea, el republicano Eduardo Gutiérrez, que desempeñaba el cargo de director de la banda de música, denunció en nombre de la asociación de la juventud republicana, que se habían presentado en la escuela del círculo liberal varios jóvenes para ser admitidos denegándoles la entrada[17].

Aún  a  pesar de las críticas,  la propuesta educativa del Círculo liberal  comenzó con notable éxito. Tres meses después, se contabilizaron más de 200 alumnos matriculados de los cuales asistían asiduamente más de tres cuartas partes[18].  De esta forma parece que las escuelas de adultos funcionaron hasta el año 1873, cuando tras la proclamación de la primera republica se suprimieron. Si bien es cierto, que el ayuntamiento Republicano, tuvo la idea de volver a establecer varias escuelas de adultos en las iglesias de San Miguel, los Desamparados y San Nicolás,[19] algo que no se llevó a término tras la revolución cantonal.

Años después pocas noticias se encuentran de este proyecto, volviéndose a establecer la enseñanza a los párvulos. Sin embargo, este avance de la educación de las clases trabajadoras quedará como un hito en la aún  desconocida historia del sexenio democrático en Sanlúcar. .
 

José Mª Hermoso Rivero.

Lcdo. Historia.

Profesor Colegio Compañía de María de Sanlúcar



Publicado en la Revista " Círculo" Editada por el Círculo de artesanos de Sanlúcar de Bª.
Diciembre de 2018. 

[1] Dichos datos se encuentran extraídos de una monografía del autor sobre el Sexenio revolucionario en Sanlúcar.

[2]  Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda. ( A.M.S.B)  Cuaderno de actas capitulares desde el 29 de Septiembre de 1868. Sig. 4858. Acta capitular del 23 de Octubre de 1868. fol 121

[3] Climent Buzón, Narciso,  Calles y plazas de Sanlúcar de Barrameda. Recorrido histórico. ASEHA. Imprime Santa Teresa Industrias gráficas. Sanlúcar 2004. Pág. 395

[4]  Climent Buzón Narciso, Historia social de Sanlúcar de Barrameda.  En los tiempos de Rubio Contreras. (1868- 1902) Vol. VI. Ed. ASEHA. Imprime Santa Teresa Industrias gráfica. Sanlúcar 2011. Pág. 143

[5] Márquez Hidalgo, Francisco Godoy y la Sanlúcar ilustrada. Colección Cuadernos de Sanlúcar Fundación Municipal de cultura. Santa Teresa Industrias gráfica. Sanlúcar 1995. Pág. 63

[6] Climent Buzón, Narciso . Historia Social de Sanlúcar de Barrameda . Vol. IV. Entre Sombras ilustradas y el miedo a la libertad. ( 1759-1833). Ed. ASEHA. Santa Teresa industrias gráficas .Sanlúcar 2009. Pág 197

[7] Climent Buzón, Narciso . Historia Social de Sanlúcar de Barrameda . Vol. IV…. pp 245- 246

[8] Hermoso Rivero, José Mª “El ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda durante la ocupación francesa (1810-1812)”. Revista “ Cartare” Centro de estudios de la Costa noroeste de Cádiz.  2012. pp 50- 63-

[9]  ( A.M.S.B)  Libro de Actas capitulares de 1868 . Sig. 4857. Acta capitular del 14 de Enero de 1868. Fol 10.

[10]  Diario “La época” 17 de Enero de 1868.

 [11]  Hermoso Rivero, José María “Bodegueros y revolucionarios. EL protagonismo de la burguesía sanluqueña en la revolución de 1868” Publicado en la revista “ Sanlúcar de Barrameda revista de fiestas de primavera y verano”2010 “Sanlúcar de Barrameda” Ed. Santa Teresa. Nº 46. 2010. ISSN 1886-4147. Págs. 127-132.

[12]  Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda ( A.M.S.B)  Actas de la junta revolucionaria de Sanlúcar. Sig.4858. 24 de Septiembre 1868. Fol. 23

[13] ( A.M.S.B)  Actas de la junta revolucionaria de Sanlúcar…Sesión del 2 de Octubre de 1868. fol 55.

[14] ( A.M.S.B)  Actas de la junta revolucionaria de Sanlúcar..13 de Octubre 1868. fol. 69

[15] Cuaderno de actas capitulares. Sesión del 17  de Noviembre 1868. El local que se solicitó era el de la escuela de la 3º demarcación..fol. 147.

[16] ( A.M.S.B)  Libro de actas capitulares de 1869. Sig. 4859 Acta capitular del 26 de Febrero de 1869. Fol 72

[17] ( A.M.S.B)  Libro de actas capitulares de 1869. Acta capitular del 23 de Febrero de 1869. Fol. 63

[18] A.M.S.B)  Libro de actas capitulares de 1869. Acta capitular del 5 de Marzo de 1869. Fol 84

[19] Climent Buzón Narciso, Historia social de Sanlúcar de Barrameda.  En los tiempos de Rubio Contreras. (1868- 1902) Vol. VI… Pág. 217.