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sábado, 6 de marzo de 2021

Se publica el último libro de Fernando Cruz Isidoro " El arquitecto Miguel de Zumárraga (ca. 1550-1630)"

 

Recientemente ha sido publicado el último libro de Fernando Cruz Isidoro, profesor de la Universidad de Sevilla y reconocido historiador. La nueva obra titulada El arquitecto Miguel de Zumárraga (ca. 1550-1630). (Diputación de Sevilla 2020) analiza la figura y la obra del arquitecto Miguel de Zumárraga.

 Miguel de Zumárraga (ca. 1550-1630) fue un experto cantero en una ciudad dominada por la albañilería y la carpintería y, a pesar de ser conocida su principal obra, la iglesia del Sagrario de su Catedral desde principios del siglo XIX y ser estudiado parcialmente por diversos autores a lo largo del XX, carecía de una monografía que evidenciara su capacidad constructiva y de traza en la arquitectura sevillana de finales del XVI y primer tercio del XVII.

 Se hacía preciso perfilar su biografía y documentar su actividad como profesional libre y su brillante carrera en la construcción, que le llevó de cantero a aparejador y finalmente a maestro mayor de la Catedral, de obras del Arzobispado, de la Lonja de Mercaderes (actual Archivo de Indias) y, temporalmente, de los Reales Alcázares, con lo que lideró la arquitectura hispalense durante tres décadas. Se debía rastrear su actividad, recogiendo los salarios y colaboradores de su actividad profesional y establecer un catálogo de intervenciones, que nos permitiera evidenciar su personalidad artística.

 Singular en su producción fue el diseño de una portada clasicista monumental de cantería para la vieja fábrica gótica de la Magna Hispalensis, que no llegó a realizarse, o el vanguardista proyecto del Trascoro catedralicio, concebido a la manera de un retablo pétreo. Su labor fue muy extensa como maestro de fábricas del Arzobispado, por el amplio marco geográfico de intervención, y dejó honda huella en la planta superior de la Lonja de Mercaderes, donde demostró su habilidad en su abovedamiento. Su capacidad de diseño, de sabor protobarroco, le permitió la concreción de un tipo de portada y de espadaña, trazar retablos y rejas e, incluso, adaptarse a técnicas de raigambre mudéjar, asumiendo el ornato yesero, donde mostró destreza en recercos, tarjas y otros elementos.

Fernando Cruz Isidoro. El arquitecto Miguel de Zumárraga (ca. 150-1630). Experto cantero en una Sevilla de albañiles.  Sevilla: Diputación de Sevilla. Servicio de Archivo y Publicaciones, 2020, (Colección Arte Hispalense, 121), ISBN 978-84-7798-464-1, DL SE 2180-2020, pp. 211.

 

 

lunes, 1 de marzo de 2021

" Por la voz de una campana" Eduardo Domínguez Lobato ( Diciembre de 1982)


El viernes 31 de enero de 1982,  el periodista sanluqueño Eduardo Domínguez Lobato, publicaba en ABC de Sevilla en su columna " Andalucía al día" uno de los más bellos textos de su producción literaria " Por la voz de una campana", dedicado a la Parroquia de la O de Sanlúcar de Barrameda, en la voz de su hijo Eduardo Domínguez Lobato-Rubio.
 


domingo, 10 de enero de 2021

¿Qué fue del Códice de San Juan de la Cruz?

 

Hace ahora dos años, se producía la salida definitiva de la comunidad de las Carmelitas Descalzas de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda.  Desde que a mediados del siglo en XVII se establecieron en la ciudad,[1] habían formado parte de la historia religiosa y cultural de la villa. El cierre de dicho convento no sorprendió a casi nadie, hacía meses que se venía anunciando dado el exiguo número de religiosas y las dificultades que tenían para mantener el edificio. Este hecho, como se pueden imaginar, no es nuevo, ya que desde hace años se vienen cerrando conventos en toda la península.

Desde que los rumores sobre su cierren llegaron a la opinión pública, numerosas asociaciones y entidades, comenzaron a movilizarse reclamando a las autoridades de toda índole que mediaran para evitarlo[2]. Pero ya no era solo la marcha de la comunidad, formada por cuatro religiosas, dos de ellas enfermas. La preocupación se extendió sobre el futuro de su importante patrimonio conservado en uno de los más singulares conventos carmelitanos de Andalucía.

 Entre sus valiosas obras de arte, destacaba sobre todo el conocido como Códice de Barrameda o de Sanlúcar, único manuscrito del Cantico espiritual de San Juan de la Cruz que contiene anotaciones del propio Santo. Dicha obra, dada su importancia, fue catalogado por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural[3] ( BIC) en el año 2013 junto a su homónimo conservado en Jaén.

Cuando la noticia del cierre se hizo eminente, muchas entidades se movilizaron para reclamar la declaración urgente de BIC de todo el edificio junto con sus bienes[4], algo que se inició en el mes de junio de 2018. De esta forma, desde finales de ese año, la rumorología popular hablaba de la entrada y salida constante de furgonetas del convento, pero sin que ninguna entidad oficial desmintiera o afirmara. Así, en el mes de octubre de 2018, salía a la luz como la orden tenía pensado destinar el edificio a otros fines[5]. De esta forma el 31 de enero de 2019 se celebró una eucaristía donde la comunidad de hermanas se despidió de la ciudad después de casi 400 años, que se dice pronto[6]. Con el cierre definitivo, se planteó la siguiente cuestión ¿A dónde iría a parar el Códice de Barrameda? ¿Se quedaría en el convento a pesar de su cierre? 

Según la propia catalogación BIC del mismo, este importante documento cuenta con la máxima protección. En consecuencia, aunque perteneciera a la orden de los Carmelitas Descalzos, la propia Junta de Andalucía tiene la responsabilidad de su conservación. Sin embargo, el silencio administrativo se hizo patente. Así hasta que en marzo de 2019 se recogía en la página del Defensor del Pueblo Andaluz una queja de oficio interpuesta contra la Orden Carmelita[7]. En ella se especificaba que cuando los técnicos de la Delegación Territorial de Cultura visitaron el convento sanluqueño para comenzar a inventariar los bienes en vista a la futura declaración de BIC: no fue  posible localizar una serie de bienes muebles de los que se presumía se hallaban en el convento, Por esta razón, el 18 de enero de 2019 se ha remitido al Delegado del Patrimonio Histórico-Artístico de la Orden de los Carmelitas Descalzos un listado de dichos bienes al objeto de que se pueda aclarar el paradero de los mismos, estado de conservación y uso. Según el mismo documento, la intención de la Orden era depositar el Códice en el Convento de Úbeda junto a su homónimo, sin embargo, a día de hoy desconocemos oficialmente donde se encuentra.

Independientemente de estas cuestiones, tenemos que aclarar cuál es la importancia histórica de dicho manuscrito. Uno de los mejores estudios históricos sobre el Códice de Barrameda se lo debemos a la desaparecida doctora Rocío Garrido Neva[8]. Dicha investigadora fue la responsable de la catalogación del archivo del convento sanluqueño y autora de una magnifica tesis doctoral[9] sobre el patrimonio orfebre de la ciudad. En su trabajo sobre el Convento de las Descalzas de Sanlúcar, la doctora Garrido dedicaba un apartado al origen del manuscrito y como este llegó a Sanlúcar.

El Códice de Sanlúcar estaría datado entre 1584 y 1591, aunque se desconoce cómo llegó al convento sanluqueño, las primeras noticias documentales sobre su existencia en la ciudad datan de 1757. En esta fecha según documentó Garrido Neva, la madre Andrea María del Santísimo Sacramento realizó una descripción del mismo cuando este fue llevado a Madrid para ser estudiado por el erudito carmelitano padre Andrés de la Encarnación.

La priora de Sanlúcar se afanó en aclarar que la comunidad era consciente del valor del manuscrito dejando constancia  que pertenecía al convento en perpetua posesión y que debía ser guardado por las prioras del convento como dueña del mismo.  De esta forma, el mencionado erudito dictaminó la autenticidad del Códice, aun así el origen de su llegada a Sanlúcar seguía sin aclararse. La doctora Garrido Neva siguiendo la tesis de otros investigadores, planteaba la hipótesis sobre que el manuscrito del Santo llegó a la ciudad procedente de Córdoba de manos de la religiosa María de San Pablo cuando esta fue nombrada priora del convento de Sanlúcar en 1646[10].  Esto quedó reflejado en una nota del propio códice que dice: 

Este libro es del convento de las monjas carmelitas descalzas de la gloriosa santa Ana y S. Josep de la ciudad de Córdoba, a la que se le añade tiempo después que dice: Este libro es del convento de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa  desta ciudad de Sanlúcar de Barrameda.

En definitiva, sirvan estas líneas para plantear primero la preocupación como ciudadano sobre el paradero de este manuscrito, del cual conservamos un testimonio gráfico gracias a una fotografía de Oscar Franco[11]. De igual forma, reivindicar la labor  de la desaparecida investigadora. Espero que algún día podamos admirar en un museo el famoso manuscrito de San Juan de la Cruz o al menos conocer finalmente dónde se conserva.

José M.ª Hermoso. (Historiador)

 sanlucarcontemporanea@gmail.com

Enlace "Gente de Paz"

[1] -Según Eraso de Arteaga,  la fundación del convento se produjo  en 1647.

1HERMOSO RIVERO, José Mª y ROMERO DORADO, Antonio Manuel. "Una historia de Sanlúcar de Barrameda escrita por Francisco de Eraso y Arteaga y contenida en su obra El Desengaño discreto y retiro entretenido". Cartare. Boletín del Centro de Estudios de la Costa Noroeste de Cádiz. Nº 3. Sanlúcar de Barrameda. 2013. ISSN 2173-9072. Págs. 57-101.

[3] https://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-junta-declara-bic-dos-manuscritos-cantico-espiritual-poesias-san-juan-cruz-20130709155804.html

[4] https://andaluciainformacion.es/sanlucar/763940/incoado-el-procedimiento-para-declarar-bic-las-delcalzas/

[8] Garrido Neva, Rocio  “ Una alternativa al mecenazgo ducal, El convento de Santa Teresa de Sanlúcar de Barrameda ( Descalzas)” Sanlúcar Señorial y Atlántica III y IV Jornadas de investigación del patrimonio histórico artístico. 2013-2014. (Coord.) Cruz Isidoro, Fernando. Ed. Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, 2016 pp 205-242

[9]   Garrido Neva, Rocío Platería y plateros en Sanlúcar de Barrameda de los s.XVI-XIX. Universidad de Sevilla. Departamento de Historia del Arte Fecha:  2016-02-09

[10] Garrido Neva, Rocío  “ Una alternativa al mecenazgo ducal, El convento de Santa Teresa de Sanlúcar de Barrameda ( Descalzas)”…

[11] 'OFFICIUM PIETATIS' Oscar Franco y Antonio Moreno  realizaron en 2014  un trabajo fotográfico dedicado a los religiosos de la ciudad y que pasado el tiempo, es un autentico catálogo sobre la vida monástica de Sanlúcar.  

martes, 29 de diciembre de 2020

Se identifica una escultura desconocida de Martínez Montañés en Sanlúcar.

 Allí en una rústica hornacina, olvidada y pasando desapercibida para los visitantes, se encuentra una escultura del Lisipo andaluz, o lo que es lo mismo, un Martínez Montañés.

Recientemente en la revista Ucoarte de la Universidad de Córdoba (2020), se ha publicado el artículo Un nuevo San Diego de Alcalá atribuido a Juan Martínez Montañez, donde los historiadores del arte  José Manuel Moreno Arana, Antonio Romero Dorado y el fotógrafo Oscar Franco, identifican la imagen de un San Diego de Alcalá, salido de la gubia de Juan Martínez Montañez en la iglesia de San Francisco de Sanlúcar de Barrameda.

EL pasado año, el doctor Moreno Arana identificó en el mismo templo la escultura de un San Buenaventura atribuida a Luisa Roldán “La Roldana,“ y que fue ratificada por los máximos expertos en la obra de la insigne artista. Esto le hizo pensar que en la misma iglesia podían encontrarse otras piezas destacadas. No debemos olvidar que a dicho templo, construido en el siglo XVIII, se trasladaron muchos enseres procedentes del antiguo convento de San Francisco “El viejo” fundado en el siglo XV. Aunque la situación de la imagen colocada a una considerable altura, dificultaba su correcta visión, el reconocido fotógrafo Oscar Franco, realizó un reportaje donde se apreciaban detalles que mostraban su excelente calidad . Así, cuando los tres investigadores visitaron el pasado año la exposición dedicada al escultor en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, las dudas se disiparon. Sin duda, el San Diego de Sanlúcar era un Montañés.

Como apuntan Moreno Arana y Romero Dorado, tras la canonización de San Diego de Alcalá en 1588, la orden franciscana encargó a los mejores artistas la realización de cuadros e imágenes para promocionar al nuevo santo muy vinculado con Sanlúcar. Por este motivo, no es de extrañar que en el primitivo convento de la ciudad existiera una imagen del santo, teniendo en cuenta que desde este cenobio había partido para evangelizar las Islas Canarias en el siglo XV.  De esta forma, está documentado como Montañez realizó una primera escultura de San Diego en 1589 destinada al convento franciscano de Cádiz la cual desapareció tras el saqueo ingles de la ciudad en 1596.  Según la hipótesis de los investigadores, la imagen conservada en la iglesia de San Francisco podría datarse alrededor de 1591-1592, lo que añade a la pieza sanluqueña el ser una de las primeras obras identificadas del artista. Como se apunta en el artículo, la ausencia de la escultura en los inventarios del siglo XIX del templo hace pensar que esta procediera de la primitiva ermita dedicada al santo y que sería trasladada cuando está desapareció a la actual iglesia de San Francisco.

Sin duda el éxito de esta iconografía del escultor alcalaíno le llevó a repetir el modelo en otras imágenes del santo para diferentes conventos franciscanos de Andalucía como el de Ayamonte o Sevilla y que mantienen notables semejanzas con la de Sanlúcar. Como apuntan Moreno Arana y Romero Dorado, la vinculación de Martínez Montañez con Sanlúcar está de sobra documentada. No en balde, ambos encontraron en el archivo de la Fundación Casa de Medina Sidonia, un documento donde se le pagaba al escultor por la hechura de una imagen de la virgen destinada al convento de la Merced de Sanlúcar y que luego sería trasladada a Huelva.

En consecuencia, según los mencionados historiadores, el San Diego de Alcalá conservado en la iglesia de San Francisco, sería una de las primeras imágenes de Martínez Montañez de las cuales se tiene constancia. Esto revaloriza aún más si cabe, el patrimonio artístico de Sanlúcar y plantea a las autoridades nuevas medidas de conservación y difusión de este legado digno de los mejores museos nacionales.

Sanlúcarcontemporánea@blogspot.com.es 

Enlace artículo en la revista Ucoarte

viernes, 11 de diciembre de 2020

“La fundación del convento de las Carmelitas descalzas de Sanlúcar de Barrameda y de las procesiones que se organizaban en él (S. XVII-XVIII)”

 En los últimos años la desaparición de los conventos en España está provocando la deslocalización del patrimonio tanto artístico como documental. De esta forma, los ricos archivos de las órdenes monásticas que aportan interesantes datos sobre la historia local se están trasladando a otros lugares, provocando la pérdida de información y falta de acceso para los investigadores.


En el año 2016, por mediación de la Doctora en Historia del arte, Dª Rocío Garrido Neva, responsable de la catalogación del Archivo del convento de las carmelitas descalzas de Sanlúcar de Barrameda, pudimos consultar dichos fondos, así como fotografiar algunos legajos. Fruto de este trabajo, encontramos interesantes documentos, el cual presentamos en este trabajo, donde una de las hermanas de la comunidad recogía la crónica de las procesiones organizadas por dicha comunidad entre los años 1764 hasta su interrupción en el año 1777.De igual forma, la mencionada investigadora en el fruto de su tesis doctoral, realizó la transcripción de los documentos que nos hablan de los primeros años de existencia del convento.

Dichos relatos recogidos por las religiosas, de la cuales no conocemos sus nombres, es un interesante testimonio tanto a nivel histórico, ya que aporta datos sobre la religiosidad popular sobre la ciudad de Sanlúcar, como por la descripción de los bienes del convento utilizados para tal efecto. De igual forma, nos plantea la riqueza de la documentación conventual poco estudiada sobre la propia historia de Sanlúcar de Barrameda.

Enlace artículo en la revista Cártare 2020.




 



sábado, 24 de octubre de 2020

Del cementerio de Jerez al Valle de los Caídos. La historia de Manuel Rodríguez García.

 

Decía Fleming, que un hallazgo suele aparecer cuando no lo estás buscando. Esta cita podría aplicarse perfectamente al descubrimiento de un joven jerezano muerto en la guerra civil, y cuyos restos fueron sepultados en la cripta del Valle de los Caídos.

Dicho descubrimiento ha sido realizado en el curso de la investigación sobre la represión franquista en la zona de la provincia de Cádiz. Este trabajo, cuyo germen fue la aparición de la única foto existente de los presos republicanos encerrados durante la guerra civil en el castillo de Sanlúcar, fue presentado el pasado verano en los Cursos de verano de la Universidad de Cádiz[1].

Todo comenzó cuando a raíz de nuestra investigación, encontramos la mención sobre un tal Manuel Rodríguez García[2]. Dicha persona, natural de Sanlúcar y que según su expediente estuvo internado en el campo de concentración de la plaza de toros de Alicante, al finalizar la guerra fue requerido por los tribunales de Justicia de la ciudad de Cádiz. El problema al que nos enfrentamos era que, al ser un nombre demasiado común, resultaba muy difícil dar con su paradero sin poseer más datos de edad ni de su posible destino.

Así, cotejando diferentes listados, encontramos en la base de datos de la Basílica del Valle de los Caídos, una persona con el mismo nombre, cuyos restos según la ficha del Ministerio del Interior, había sido exhumados de una fosa común del cementerio de San José de Cádiz a finales de la década de 1950. Ambos éramos conocedores, gracias a los artículos del periodista Tano Ramos, que los restos de 45 gaditanos habían sido trasladados al mausoleo franquista, con una breve mención a Rodríguez García[3]. Así con estos datos, indagamos en el archivo del cementerio gaditano y el Registro civil, descubriendo que la única persona fallecida con ese nombre entre 1936 y 1944 en Cádiz correspondía a un sanluqueño de 53 años que había muerto en el Hospital de Mora el 21 de Julio de 1936 a consecuencia de una gangrena pulmonar. Esta persona según la documentación fue inhumada en el cementerio de San José[4], aunque no existía referencia sobre su posterior traslado. Sin embargo, por la fecha era imposible que dicha persona hubiera podido estar preso en Alicante. ¿De quién era entonces los restos depositados en el columbario del Valle de los Caídos? Lo más sorprendente, es que, en la propia documentación del antiguo cementerio gaditano, no se tenía referencias de la apertura de ninguna fosa y menos que los restos hubieran sido trasladados a Cuelgamuros.

Para complicar aún más el enigma, encontramos en el Archivo provincial de Tarragona a otro Manuel Rodríguez García, natural de Sanlúcar de 24 años que había sido preso en la cárcel de Reus en octubre de 1939[5]. Todo parecía llevar a un callejón sin salida. Así después de casi tres meses de correos semanales al Archivo de la Basílica de San Lorenzo del Escorial, donde se custodian el registro de inhumaciones, sin que nadie contestara, una mañana recibimos una llamada. Con los datos suministrados, los técnicos del Archivo tenían documentado que los restos de Manuel Rodríguez García, correspondían a un joven jerezano de 17 años muerto a causa de la guerra- según el registro- cuyos restos fueron depositados en la cripta 10.156 lado izquierdo en 1967[6].

El traslado de los restos al Valle de los caídos.

Según el estudio de Daniel Sueiro[7], el proyecto de convertir la basílica de Cuelgamuros en un grandioso columbario se inició en 1940, sin embargo, la negativa de muchas familias a trasladar los restos de sus familiares al panteón obligó a las autoridades franquistas a buscar los cuerpos en fosas comunes repartidas por todo el país. De esta forma la doctora de la Universidad de Barcelona Queralt Solé i Barjau[8], documentó como durante casi 20 años el traslado de restos a la basílica fue constante. El procedimiento se basaba en la búsqueda de información en diferentes localidades, sobre la existencia de fosas comunes, para luego de manera cuasi clandestina, trasladar los restos de manera desordenada en camiones militares a Madrid. De esta forma según las propias autoridades del Valle, el número de cuerpos ascendería a los 33.847, de los cuales unas 12.000 estarían aún sin identificar. Esto sin duda convierte a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los caídos, en la mayor fosa común del franquismo.

Volviendo a la historia del jerezano, sorprendidos por el hallazgo, pretendíamos saber quién fue realmente Manuel Rodríguez García y como había terminado en la cripta de la basílica. De esta forma, después de indagar en diferentes archivos, encontramos parte de su historia en el Registro civil de su ciudad de origen[9].

Manuel Rodríguez García hijo de María y de padre desconocido, había nacido en Jerez el 5 de mayo de 1926[10], según la documentación del Valle, era jornalero[11], pero en su partida de Defunción se mencionaba como aprendiz. De estado civil soltero, se había integrado como tantos jóvenes a la Falange española. En el mes de Julio de 1937, el jerezano se encontraba destacado en la zona de Villafranca del Castillo, donde tendría lugar la famosa batalla de Brunete[12]. Es posible pensar que Rodríguez García formaba parte del grupo de falangistas voluntarios de Sevilla, que estaban acantonados en la fortaleza de la población. Así entre los días 25 y 28 de julio las tropas franquistas atacaron en masa para romper las líneas republicanas situadas al sur de Brunete. Posiblemente, el jerezano encontraría la muerte en esta ofensiva el día 28 con 17 años Parece que el cuerpo fue trasladado al cementerio municipal de Jerez, aunque oficialmente no se inscribió su muerte hasta febrero de 1938, siendo certificada por el juez Salvador Rivero y Pastor.

La historia de Manuel Rodríguez nos demuestra el desconocimiento que aún tenemos sobre el origen de los restos que engrosaron la cripta funeraria del monumento franquista, y que quizás nunca conozcamos del todo. Al fin y al cabo, el descubrimiento de la identidad del jerezano nos acerca un poco más a la tragedia que sufrieron miles de personas anónimas de ambos bandos.

José Mª Hermoso Rivero

Rafael Montaño García.



[1] Un avance de este trabajo se presentó en los cursos de verano de la UCA “La guerra ha terminado. Nuevos enfoques y estudios 80 años después (1939-2019)” con la conferencia “El castillo de Santiago de Sanlúcar. Nuevas aportaciones documentales sobre la represión franquista en la provincia de Cádiz”. Viernes 5 julio 2019. https://celama.uca.es/70cvc/seminarios/b11

 

[2]. (A.M.S.B) Informes de Conducta emitidos por el Ayuntamiento al Gobierno Civil. (1937- 1939) Sig. 5239.

[3] Diario de Cádiz. “ Desde Cádiz al Valle de los Caídos”. Domingo 14 de Octubre 2018.

[4] Archivo del Registro Civil de Cádiz. Libro defunciones 1936. Fol. 424. Nº 226

[5] Archivo Provincial de Tarragona.  Expediente Carcelario. Manuel Rodríguez García.1939.

[6] Archivo del Patronato de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Nuestro agradecimiento al personal del Archivo.

[7] Suiero, Daniel La verdadera historia del Valle de los caídos. Sedmay Ediciones. Barcelona 1976. pp 106-108

[8] Queralt Solé i Barjau, Xavi López Soler, “El Valle de los Caídos como estrategia pétrea para la pervivencia del franquismo” Kamchatka: revista de análisis cultural, ISSN 2340-1869, Nº. 13, 2019 (Ejemplar dedicado a: Topografías de la memoria: de usos y costumbres en los espacios de violencia en el nuevo milenio), págs. 299-317

[9] Archivo del Registro civil de Jerez de la Frontera. Libro defunción. 1938. Nº 115. Fol. 326

[10] La edad que aparece en el registro del Archivo del Patronato de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, debe ser un error, ya que con esa fecha de nacimiento hubiera muerto con 11 años, sin embargo, en la partida de Defunción aparece con 17 años por lo que habría nacido en 1920.

[11] En la partida de Defunción aparece como aprendiz.

[12] Hugh, Thomas. La guerra civil española. Círculo de lectores. Barcelona. 1976. pp 711- 770

"Los primeros 365" el primer libro de relatos de la sanluqueña Mela Servent.

Reciénteme ha salido publicado en la editorial Exlibric (2020) la primera colección de relatos de la escritora sanluqueña Mela Servent bajo el titulo 


Mela Servent , comenzó a dar sus primeros pasos en la escritura a una edad muy temprana. Absorbida por las maravillas que un folio en blanco, fue creciendo y recogiendo experiencias que luego plasmaría.  Muy vinculada al teatro y bebiendo de él, consiguió por dos años consecutivos los primeros premios del certamen de poesía del instituto donde cursó el bachillerato. Terminado este, se marchó a Madrid donde continuaría sus estudios superiores en la Escuela Superior de Arte dramático. Esta experiencia marcó su visión de la literatura; así en un paso de peatones reposa una de sus frases, gracias al movimiento “Versos al Paso”.

En palabras de la autora: Los primeros 365 no son más que todas las historias que podemos crear en un solo día durante un año completo. Sentirse protagonista de cada una de ellas. Vivir cada día como si fuera el último. Afrontar la realidad con amagos y pinceladas de sueños. Encontrarás historias de todo tipo ¿ficción o realidad? Eso ya te toca elegir a ti. Hazlas tuyas, cuéntalas, identifícate, créete ser el protagonista porque así lo eres. Tus días, horas, minutos y segundos son tuyos, que nadie te los robe. Enlace